Colombia ya cuenta con la primera filarmónica indígena

                                   

‘Música para la Paz’ es una Fundación sin ánimo de lucro que nació como proyecto en agosto del 2015, gracias a la iniciativa de la cantante y compositora colombiana Rakel Cadavid, quien junto a un grupo de colaboradores busca llegar a lugares aislados por su ubicación o limitaciones culturales para brindar educación alternativa por medio del arte, la música y la espiritualidad. Entregando herramientas y un espacio adecuado para el desarrollo de las actividades, donde el cuidado y la conservación de sus raíces son factores fundamentales.

Uno de los integrantes de la filarmónica es Juan José Vélez, quien vive en el resguardo indígena Emberá Chamí en Valparaíso, Antioquia. Tiene 14 años y es uno de los pocos niños de su comunidad que tiene su propio instrumento, un violín. Con él ensaya en las tardes, a veces con un amigo que llega a su casa. Juntos tratan de no perder la práctica, de seguir aprendiendo, para que cuando los profesores puedan regresar al resguardo, luego de la pandemia, “decirles que hemos avanzado un poco”.

La Filarmónica Emberá Chamí, que conforman 47 niños de la comunidad, entre los 4 y 20 años y, por lo tanto, se encuentran en distintos niveles de formación musical. Es una iniciativa liderada por las fundaciones Música para la Paz y la Pasión & Corazón, que ha aportado las clases y ha conseguido instrumentos para que los niños aprendan. La gran mayoría no tiene uno propio.

Se han abierto varias puertas en ese camino. Juan José Vélez y uno de sus compañeros, Yobani Tascón, quien toca el chelo, pudieron viajar a México como invitados a una gira que la Filarmónica Metropolitana tuvo en ese país el año pasado. Las fundaciones los llevaron para premiar su entrega con el estudio de sus instrumentos.

Esta sería la primera orquesta filarmónica indígena en el país. El maestro Alejandro Velásquez, director de la Filarmónica y creador de la Fundación Pasión & Corazón, explica que se sabe de bandas sinfónicas en municipios del país, pero no hay otras orquestas con estas características, es decir, con “instrumentos de cuerda frotada (violín, viola, contrabajo), que son las que le dan su denominación a una sinfónica” más los vientos o maderas, metales y percusión. FOTOS.

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