Los estudiantes cantores de la UdeA se reencontraron de nuevo

           

Un nuevo encuentro entre los amigos y ex compañeros de estudios de la Universidad de Antioquia y que pertenecieron al grupo coral de ésta institución, se llevó a cabo en la turística población de Guatapé donde los abrazos y risas a la llegada de cada uno de los miembros es lo más característico en estas reuniones fraternas. Una especie de cofradía que se ha venido fortaleciendo, gracias a las redes sociales y a la fuerza del espíritu de hermandad que los acompaña desde los tiempos de estudiantes.

En esta oportunidad los coristas recibieron la grata visita de una apreciada compañera, quien por residir en Georgia, Estados Unidos, se había privado de asistir a los anteriores encuentros, pero esta vez y después de 30 años, la ven personalmente de nuevo.

Varias actividades se realizaron en casa de uno de sus integrantes, quién de manera deferente facilitó las instalaciones de su hogar para llevar a cabo éste reencuentro de 3 día. Música, baile, disfraces improvisados, gastronomía típica (fiambre y sancocho) y por supuesto el canto, acompañaron la tarde de ese día festivo. Asimismo el grupo realizó caminatas, tanto a la quebrada El Cristalino, como al nuevo malecón del municipio. FOTOS.

A orillas de la citada quebrada, el grupo coral interpretó música colombiana así como el himno de la Universidad de Antioquia, lugar que sirvió de marco bucólico para los temas interpretados, dado el ambiente fresco del verde que los rodeaba. Ésta espontanea presentación despertó la curiosidad de los diferentes caminantes que recorrían los senderos, incluida la inquietante aparición de un señor de larga barba y cabellera blanca, quien surgió de la floresta atraído por las voces de los estudiantes cantores, que luego de quedar expectante y paralizado al otro lado de la quebrada, se fue acercando paulatinamente para dar un saludo emotivo y de agradecimiento hacia los ex estudiantes del alma mater de Medellín, esto por la grata emoción que le hicieron vivir, luego de escucharlos en el silencio y profundidad de la montaña.

Al término de una de las canciones, nuestro inesperado espectador se presentó ante todos con el nombre de Francisco Cataño, escultor y uno de los más destacados artistas antioqueños que vive en esos parajes llenos de aves canoras y del verdor exuberante de la naturaleza. Su aparición entre nosotros fue semejante a la de Rip Van Winkle, personaje central de un cuento de Washington Irving donde habiéndose quedado dormido una noche en el bosque con su perro, despertó muchos años después barbudo e irreconocible hasta por él mismo. VIDEO.

                

Reseña biográfica del escultor Francisco Cataño

Francisco Cataño Cadavid ha dedicado setenta años de su vida al manejo del metal. Su padre, moldeador de obras de granito, le valió de referente artístico desde temprana edad. Desde muy joven mostró sus habilidades como escultor en piezas de acero. La experiencia y la práctica han sido más fieles compañeras en sus años como escultor, ya que según él, ambas le han permitido realizar obras en acero inoxidable de la manera más épica, valiéndose solo de un martillo latonero y a lo que su mente le dicta. Entre sus obras, que han sido referente turístico para países como Italia, Francia y Estados Unidos, se destacan: El Pez en la plazoleta del Recuerdo de Guatapé, La estrella de Luz, la Orquídea, El Papa Francisco, El Quijote de la Mancha y el León de Acero, en Planeta Rica erigió el acordeón de Alejandro Durán, entre otras obras. FOTOS.

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