La paisa Andrea Herrera logró plata en el mundial de Pole Dance

Esta joven mujer que habla tres idiomas, empezó hace más de un año a practicar pole dance y se convirtió en poco tiempo en campeona nacional en la categoría Parapole, triunfo que la llevó a representar a Colombia en el campeonato mundial en Canadá donde, gracias a sus entrenamientos y perseverancia consiguió el subcampeonato el pasado 7 octubre frente a deportistas con discapacidad de 12 países.

Yuli es su entrenadora, destaca a Leidy como una competidora disciplinada y con proyección mundial, asegura que su estudiante aprende con las señas del cuerpo cada figura y movimiento y perfecciona en las barras su estilo y desempeño.

Leidy Andrea Herrera tiene 32 años. Nació en Medellín y a los cinco su familia se fue para Zaragoza, en el Bajo Cauca antioqueño.

Estando allí, a los trece años le fue diagnosticada una retinitis pigmentosa, que de forma progresiva fue afectando su visión.

Esto le provocó una depresión al culminar la etapa escolar, la cual la hizo comer en demasía y aumentar de peso. Así estuvo durante un año, pero se recompuso y halló en el deporte un escape. Probó en el spinning, el atletismo, luego la natación. Después se casó con el gimnasio, y de allí nadie la ha sacado. Llegó entonces el Pole Sport años más tarde.

Leidy Andrea Herrera se enteró del evento nacional, clasificatorio para el Mundial de Canadá, dos semanas antes. Las inscripciones ya habían cerrado, pero la entrenadora de una española, también invidente, fue clave para convencer a la Federación de que la aceptara. En la prueba hizo 29 puntos, cuatro más de los necesarios para ganar el cupo.

“En tan solo diez días montamos la rutina que le abrió las puertas al Mundial. El secreto fue la disciplina, la paciencia, las ganas y la fe, porque si ella quería y podía, ¿quién soy yo para limitar sus sueños?”, escribió Yuly Andrea Botero, su entrenadora, en su cuenta de Instagram.

La visión la perdió por completo el año pasado, que coincidió con sus inicios en este deporte. Ser invidente, dice, le ha representado desafíos y retos frente al tubo. Por supuesto, debe estar siempre acompañada para ubicarse en el escenario, pero también ha descubierto habilidades que no sabía que tenía.

“Hay figuras que me atrevo a hacer porque me tengo confianza, y además porque al no ver el suelo me confío. Hay desventajas, como no poder ver la figura que hacen mis entrenadoras, pero en mi caso entiendo la figura a través de las manos, que no es mejor ni peor: es mi estilo”. VIDEO.

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